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Un grupo de científicos ha descubierto que el cloruro de cetilpiridino (CPC), un componente químico presente en algunos colutorios, es capaz de reducir hasta 1.000 veces la capacidad de infección del SARS-CoV-2, según un estudio preclínico llevado a cabo en células cultivadas en el laboratorio.

Este experimento, elaborado por el centro IrsiCaixa, -impulsado por la Fundación “la Caixa” y la Generalitat- en colaboración con científicos del Dentaid Research Center, ha puesto de relieve que algunos colutorios tienen efecto antiviral gracias a su capacidad antiséptica, por lo que podrían ser una herramienta útil para frenar la transmisión del SARS-CoV-2. Por el momento, el efecto antiviral se ha demostrado únicamente en estudios preclínicos, por lo que el siguiente paso será hacerlo en un ensayo de eficacia en humanos, que estará liderado por la Fundación Lucha contra el Sida y las Enfermedades Infecciosas (FLS).

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